¿Goya en Sant Mateu?

por Eduardo Ferreres Castell.


   Estos días que se celebra el 275 aniversario del nacimiento del pintor don Francisco José de Goya y Lucientes, cabe recordar una anécdota, leyenda o como se le quiera llamar.

   Cuando alguien comenta y afirma unos hechos, puedes creerlo o no, pero, cuando convergen en ello otras aportaciones que afectan a la misma, pues la duda pasa a ser menos duda.

   Para que este comentario no parezca una crónica testamentaria, la elevaremos a la categoría de muy resumida y tiempo tendremos de dar una conferencia o exponer con pelos y señales los pormenores de lo que ocurrió en Sant Mateu aquel verano de 1792.

   Todo empieza en 1987 cuando don Juan Boix (Juanete), profesor de Instituto de Tarragona me comenta mi parecer sobre las pinturas de la cúpula en la capilla de San Clemente en Sant Mateu.

   Le informo que poco sé sobre pintura, ¿por qué lo dices?.

   Es que mi abuelo Bruno cuando éramos pequeños nos decía:

Cúpula en la capilla de San Climente en Sant Mateu.

   - "Niños, esas pinturas que hay en la capilla de San Clemente, las pinto un señor que se llamaba Goya, tenía muchos hijos y vivía como un pobre, estuvo en la casa de Esbrí en la calle San Gil".

   - ¡Pero abuelo!, ¿sabe quien fué Goya?.

   - ¡Yo no lo sé, me lo dijo mi abuelo que ya se lo contó su abuelo!.

   La polémica estaba servida pero...¡Bah!, cosa de abuelos.

    Pasó este comentario al archivo y cuando se restaura la Arciprestal con motivo de "La luz de las Imágenes", doña Fina, la restauradora que le toco la capilla, descubrió que debajo de la pintura había otra.

   Se comprobó su valor y decidieron conservar la oculta porque entendían que era mejor.

   - ¿Por qué habían dos pinturas?.

   Pues porque a finales del siglo XIX se quemó el órgano de la Arciprestal y el humo invadió la capilla enegreciendo las pinturas.

   Con buen criterio se dio una pasada de cal y se pintó otra vez encima con un estilo "academicista".

   La restauradora manifestó que al arrancar los trocitos de cal, le seguía el humo incrustado y aparecía casi intacta la pintura original.

   Hizo un informe que apuntaba a que las pinturas pudiesen ser de Goya, por su rapidez y seguridad en sus trazos, eran 35 sesiones, colores y huellas en las paredes al marcar los bocetos con un mínimo aporte de señales con punzón, manifestando que solo los grandes artistas eran capaces de hacerlo.

   Se estudiaron las letras que aparecen en el violonchelo de la cúpula simulando la posible firma del autor pero, ni en esto están de acuerdo los entendidos. Se cree que las pinturas fuesen de José Camarón, muy exitoso por aquellos años de finales del siglo XVIII. Aparecía una J pero con un añadido en la parte alta confundiéndola con una F. La otra letra era la C pero en el borde de abajo aparecía otro añadido como si expresara la G.

   Solo hay un documento existente de la cofradía de San Clemente que convoca reunión urgente (primavera de 1792) para tratar la inminente labor de pintar la capilla, aunque nadie acudió a la reunión porque no se creían que por fin se pintara. Posiblemente el encargo se debió de hacer a José Camarón, pero que su ocupación en pintar una capilla de la Catedral de Valencia, enlazaba todas las demoras posibles.

   Goya es expulsado de Zaragoza por el Obispo por no pintar en la capilla del Pilar, cuyo titular era su cuñado, a las vírgenes guapas. Su carácter rebelde, cuatro hijos (tuvo 11), pobre y sin éxito, pues todavía no era el Goya que años más tarde ascendería al podium de los mejores, tuvo que desplazarse a Valencia (1792) en busca de trabajo.

   Allí conoce al señor Allué, secretario del colegio de Bellas Artes de San Carlos de Valencia que lo introduce en el mundo de la pintura. ¿Cómo debieron ser los favores del señor Allué que, en noviembre de 1792, en una visita que hace en Madrid, le pinta un retrato que hoy se conserva en el Museo del Prado? (durante ese año solo pinto dos cuadros).

   En su correspondencia que mantenía con su cuñado, cuando se entera de que se desplaza a Valencia Goya le dice:

   "Acuérdate de visitar al señor Allué, es muy influyente en las artes, ¡Ah! y que te enseñe el cuadro que le pinte.

   Con todas estas anécdotas históricas y de leyendas, sacamos la siguiente conclusión:

   El señor Allué le presenta en Valencia al famoso pintor José Camarón, éste, que no puede acudir a Sant Mateu, le enseña unos bocetos por si se atreve a pintarlos, Goya acepta y pinta San Clemente con su arte pero con la estructura de Camarón de ahí, que cuando enseñas esta pintura a un " entendido ", a vote pronto y sin analizarla exclama ¡ no es de Goya !, pero cuando la analizan, no responden, callan, no hay datos, no me pronuncio.

   Se consulta a la famosa crítica francesa "Baticle" de casi 90 años mediante unas fotos y al verlas dijo:

   "Esto es de Camaron", ¿"capichi"?.

   La primera impresión para un crítico, es siempre su estructura, la personalidad de los planos, después, cuando analizan con hilo fino, se pueden encontrar hasta figuras pintadas por los ayudantes..., toda una aventura.

   El historiador padre Aleu en su libro de principios del siglo XIX, se quejaba del por qué se habían gastado una fortuna en pintar la capilla pudiendo haber invertido en acabar el frontispicio de la Arciprestal, reconociendo que las pinturas eran excelentes. Podríamos decir que costó mucho dinero porque el que lo debió pintar, pidió lo suyo y el que no pudo pintarlo, no quiso perder nada.

   Los "sabuts" de la Generalitat, afirman que si no hay documento "nanay del paraguay", no es de Goya. El rosario de los que se consideran expertos para mantener su caché, contradicen a la restauradora y al historiador padre Aleu, manifestando que " Las pinturas son pésimas, no valen nada".

   La restauradora proscrita por sus opiniones, ganan una vez más las teorías facilonas sin estudios profundos (masa faena), mas, una profesora de Bellas Artes de Soria, cuando contemplo las pinturas, después de varios minutos en silencio me dijo:

   "Mire vd., la estructura no lo es, la cara de esa madona es el vivo retrato de la mujer de Goya Josefina Bayreau, cuatro niños que amamanta la otra figura, los mismos que tenía en 1792. Fíjese en las manos, mal pintadas, Goya no sabía pintar manos, "era un trauma para él", y ese señor que aparece solitario al que le ponen el nombre de Lutero, solo un inconformista como Goya se atreve a pintar en una Iglesia católica la figura del fundador del Luterismo protestante, hay que estudiarlo más a fondo pero, no descarto que pueden ser de Goya".

   ¡Ufff... por Dios... que rollo!,...¡pues eso es lo que hay!.

   Yo opino que con toda esta gran cantidad de anécdotas y leyendas, sin poder afirmar rotundamente que las pinturas sean de Goya, como atracción turística no estaría mal, si cabe, más interés habría por visitar Sant Mateu y con el tiempo, estudiar el tema con profundidad.

   Si no lo ha pintado nadie, también tendría su merito que lo haya pintado el Espíritu Santo en una noche loca de verano.

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