El asedio a Sant Mateu en 1649

por Eduardo Ferreres Castell.


   Estos días recordamos aquella invasión franco-catalana cuando el 2 de noviembre de 1649, Francia con la ayuda de Cataluña deciden tomar Valencia y afianzarse en la zona del mediterráneo.

   Al cruzar el río Ebro, se encuentran con el primer obstáculo, la fortaleza de Sant Mateu, inexpugnable por sus características “poco comunes” como dijo, años mas tarde, el General de Felipe V, el Conde de las Torres en el siguiente asedio, sin éxito también, de Sant Mateu en 1705.

   El Asedio de Sant Mateu de 1649 no se entiende si no repasamos un poco la historia de España e internacional de la época, para que nos demos cuenta de la importancia estratégica que nuestra villa siempre ha mantenido de su grandeza a través de la historia, por su hegemonía en el mediterráneo, pues era clave para conservar la independencia de nuestro Reyno de Valencia.

   En la crónica que testigos del asedio de 1705 nos relataban no solo de dicho asedio, sino que nos recordaban el asedio de años anteriores o de 1649.

   El cronista decía:

   "Los franceses se proclamaron señores de todos los pueblos, ciudades y ciudadellas del principado de Catalunya el año 49 del siglo pasado, durante el feliz reinado de Felipe IV de Austria, el glorioso predecesor de nuestro actual monarca católico Carlos III, Dios le guarde.

   Con el intento de llevar a término el injusto propósito de conquistar este Reyno, los franceses iniciaron el asedio el 2 de noviembre de 1649 con 4.000 soldados de a pie, 2.000 de caballería y dos cañones.

   Después de siete días de ataque y cambiando continuamente las baterías, consiguieron destruir las murallas y las torres, destruyeron casas y abrieron una brecha en el cerco de 29 pasos de anchura por la parte de la pared contigua a la Torre del Portal de Morella.

   Cuando la invasión era inminente y se esperaba ya el temido asalto, las tropas enemigas, teniendo en consideración el miedo de su precipitado ataque y la innata bravura y extraordinario corage del pueblo asediado y viendo totalmente agotadas sus fuerzas, tomaron la prudente decisión de retirarse y cesar el asedio de la ciudad, de forma que se replegaron y regresaron a Catalunya.

   El Gobernador era su excelencia Lord John George, barón de Sabach, general de división alemán que solo contaba con una guarnición de 200 soldados de caballería. Pero su fuerza hercúlea fue reforzada por la valentía de todos los ciudadanos incluyendo las intrépidas mujeres que como autenticas amazonas, no solo contribuyeron a la defensa de la ciudad con su limitada resistencia les permitía, sino que muchas de ellas, armadas hasta los dientes, plantaron cara al enemigo al pie de las murallas y lo hicieron con tanta insistencia que muchas de ellas perdieron un pecho en su lucha, anteponiendo el honor de lucha soberana a sus vidas en un intento por defender su territorio, a pesar que esta actitud, les privara de dar “leche” a sus hijos.

   Posiblemente al encontrar los franco-catalanes mucha resistencia para tomar Sant Mateu y recibir orden de replegarse a Catalunya, pues sus tropas no eran suficientemente numerosas para seguir conquistando hacia el sur con destino Valencia, se retiraron humillados y vencidos por los sanmatevanos que con escasos recursos, vencieron a un ejercito enemigo de 6.000 combatientes.

   Es en este asedio cuando tiene lugar la leyenda del hurto de la corona a la Virgen de los Angeles que de padres a hijos llegó hasta nuestros días y que el historiador Betí nos lo recuerda a través de sus escritos.

   Para los lectores que la desconocen decía:

   "... un soldado quedó ciego porque hurto la corona, mas cuando en su dolor pregona al devolverla, recupero la vista... ".

   ¡Gloria de nuestros ancestros!.

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